Diciembre 22, 2005

Mensaje Navideño De Su Servilleta

JoJoJo, soy gordo y feo. Recuérdame...

 

Abrumada por la cantidad de recados y mensajes  recibidos en días recientes, he decidido publicar una misiva general para todos mis fanáticos y enardecidos adeptos.

En vista de que las fiestas decembrinas provocan los más tumultuosos y pasionales sentimientos, me permito aclarar lo siguiente:

 

  • No soy Dios (lo suficientemente aclaratorio en sí, aunque por lo visto para algunos resulta incomprensible y, en el mejor de los casos, imposible).
  • Es ilegal instituir una religión cuya figura central sea moi, sin importar qué tan espiritual y obsesivo sea el iniciador/adorador de su servilleta.
  • No me llamo su servilleta, sino Lilián y no, no estoy a tus órdenes.
  • No eres famoso por el hecho de conocerme (y conocerme no significa mandarme mensajitos ni haber ocupado la silla contigua a la mía durante todo un ciclo escolar).
  • Si eres el feliz poseedor de una fotografía con moi, por favor considérate afortunado y no trates de obtener fama repentina a mis costillas.
  • No soy Dios (es necesario recalcarlo cuantas veces sea necesario, ya que en el lapso transcurrido entre el primer punto y éste, he recibido miles de mensajes interrogatorios de mis pobres fanáticos confundidos).

Y solicito lo siguiente:

  • Favor de no mandarme más propuestas de matrimonio.

Mensajes particulares:

  • Paul: Fue sólo un libro. Un libro. Acéptalo. Por favor deja de acosarme y esperarme por horas en los hoteles; tú eres sólo un músico y yo soy lo máximo: la unión entre ambos sería un decidido fracaso...
  • Obstinados seguidores de Alex Garland: Ya supérenlo. La película será una mierda -nadie dijo que no lo fuera-, pero a mí me gusta. Si logras construir una defensa con argumentos tan sólidos como los míos -y con fotografías tan bonitas-, podré acaso considerar tu punto de vista. De otra manera sigues siendo el cliché cuyos comentarios esperaba recibir de inmediato.
  • Bloggers de tiempo completo: Mi blog es como una caricia divina: raro y en dosis moderadas (en otras palabras: su servilleta tiene una vida cien por ciento excitante y, en suma, completamente independiente del internet. No tengo tiempo para publicar filosofías baratas tan frecuentemente como mis enardecidos fanáticos desearían. Confórmense con lo que hay).
  • Críticos de Interpol: No tengo tiempo para ustedes.
  • Críticos de Paul: Tampoco. Pero deseo aclarar lo siguiente: Paul es un monumento humano.
  • Seguidores de Toni Collette: Sean buenos seguidores de Toni Collette y observen su peliculita En sus zapatos (In her shoes), ya disponible en su complejo cinematográfico más cercano.
  • Conocedores de la buena bebida: No dejen de tomar Yakult y Nestea, siempre disponibles en su Oxxo más cercano.
  • Comentaristas vulgares: Dejen de hacerlo. No me interesa saber sobre sus afecciones íntimas o anatómicas. Y por cierto, el tal pepelele es eso, precisamente, un pelele y encima mi gatete particular. ¿Cierto o no, socio? Y el café sin azúcar...
  • Almas caritativas: Enséñenme a usar el Photoshop, por amor de Dios...
  • Lector en general: Gracias por tu visita esporádica y tu amable comentario. Te deseo una feliz Navidad y un próspero Año Nuevo.
  • Era broma.
  • No deseo recibir más píldoras de Ubicatex. Mi ego está bien, gracias.
  • Gente que me conoce (y sabe de mis excentricidades): El que encuentre la palabra mágica en el escrito publicado el 26 de noviembre de 2005 con título Honorable Defensa de La Playa y explique por qué fui tremendamente valiente al escribirla, ganará un regalo sorpresa entregado por moi in person.
  • Y por último:

y sigo dándole al Paint...

Posted by Lilián at 23:12:05 | Permanent Link | Comments (7) |

Diciembre 07, 2005

Elocuente e Inútil Descubrimiento

La otra noche estaba viendo El Bebé de Rosemary por enésima vez y de pronto tuve una colosal epifanía. Mi monumental descubrimiento es el siguiente:

Mia Farrow es IDÉNTICA a Chris Martin

                      =

Expertos en clonación e implantes de rostro han determinado recientemente que la protagonista -entre otros filmes- de El Gran Gatsby, Death on the Nile y Reckless sufre de un trastorno de identidad provocado por su sospechoso parecido con el vocalista de la banda británica Coldplay. Chris Martin, por su parte, asume gran parte de su culpa y como disculpa bautiza a su hija con el bello nombre de Manzana.

Mia Farrow dio a luz en el año 1966 al hijo del diablo. El escuincle en cuestión heredó los ojos de su padre y se sabe que en días recientes fue sorprendido robándose unas urnas de la delegación Iztapalapa, en el Distrito Federal.

a la roro nene

Años después, Farrow se divorció de Woody Allen. La razón nadie la sabe, salvo la hija que ambos adoptaron y que años después contraería matrimonio con el mismo Allen. Insisto, la razón de su separación sigue siendo un misterio...

Hace cuatro meses platiqué con Mia en un café de ciudad Delicias, Chihuahua (un lugar absoluta e increíblemente real) y de nuestra conversación surgió un axioma de incuestionable validez. Farrow me recomendó atentamente lo siguiente:

Ella lo descubrió de un modo bochornoso. Luego de nuestro encuentro, regresé a mi casa y a las vacaciones decembrinas, prendí la tele un lunes por la noche y encontré:

Mi recomendación es que admiren esta obra maestra del ñor Roman Polansky, bella y diabólicamente adaptada de la novela original de Ira Levin (búsquenla con el risible nombre de La Semilla del Diablo, muy recomendable también y sobre todo en las crípticas descripciones del chamaco), entre cuyas curiosidades se encuentra el  hecho de que en una escena la Farrow come hígado crudo real (fíjense los antojos de una mujer preñada por Belcebú in person).

Y al final

Los brujos comandados por Roman Castevet permiten que Rosemary sea la mamá (Satancito -Abraxas Júnior pues- necesita una figura materna, después de todo) y, aunque al principio sorprendidos, aceptan la intromisión de Rosemary con cuchillo cebollero en mano a la sala donde celebran el advenimiento del año uno (junio de 1966=6-6-6, ¡tadá!). Lo inquietante de la escena es que el espectador primero advierte visualmente a los individuos reunidos en la salita de los Castevet y luego, como por imposición espontánea, el moisés cubierto de negro aparece en el fondo. En una secuencia efectiva, Rosemary acepta resignadamente su suerte cuando pregunta si la dejarán ser su madre. Pero antes:

Rosemary Woodhouse: ¿Qué le han hecho? ¿Qué han hecho con sus ojos, malditos?
Roman Castevet: Tiene los ojos de su padre.
Rosemary Woodhouse: ¿De qué estás hablando? ¡Los ojos de Guy son normales!

Lo que Rosemary no sabe es que Guy -el ambicioso marido- hizo un trato con los brujos para asegurarse un rápido ascenso en su carrera actoral. Claustrofóbica como sólo ella, la historia es sombría y ambigua pues se rige bajo el principio no confíes en nadie. El espectador se convierte en cómplice de Rosemary, el único que se las huele y sin embargo no puede intervenir en lo absoluto en la historia. Aunque nadie se atrevería a decirle la neta a la Rosemary, evidentemente...

Conclusión:

El mundo entero se pregunta qué habría sido de Rosemary si la hubiera embarazado otro Satanás:

¿Qué? Si no estoy tan mal...

Y claro, Chris Martin se regodea en su arrepentimiento (¡él no pidió nacer igualito a Mia Farrow!):

Último aviso:

Cuídate de Rosemarys con tamaño cuchillote en mano

 

Posted by Lilián at 17:18:05 | Permanent Link | Comments (5) |